jueves, 5 de agosto de 2010

El hombre se reposo sobre las escaleras
en sus gotas de agua de mar destella compasiva lastima
mientras tiende sobre el peldaño su aroma húmedo y pestilente,
sus manos flacas, arrugadas y sucias rodean sus firmes pantorrillas
mientras su cabeza se recuesta de lado recordando un regazo de púas que añora.
Un par de rodillas desgastadas y huesudas
cargan la cruz de un extraño cariño ya caduco que le hace llorar sobre la copa de su alma,
para después brindar así su desdicha,
el polvo que canjeo por el reloj que le heredo su padre al ultrajador de vienes por placeres
le permiten aunque por un instante
sentirse fuera de el, su dealer le advirtió de su poder mientras checaba mañosamente su reloj,
siente como sin esperanzas anela
la llegada de un cariño escuálido
que le haga sentirse útil.
El hombre se levanta y observa a su alrededor con sus ojos de tiburón
se percata de que es un obstáculo para la gente que intenta subir y bajar
de las escaleras, obstinado se sienta a sus anchas
paradójicamente encuentra un existir en la inutilidad,
en ser un obstáculo para los demás.

FIN?

1 comentario:

X dijo...

Toda la sociedad encuentra un existir en la inutilidad; todos vivimos deprimidos.