miércoles, 16 de noviembre de 2011

Acto segundo

la carencia de impulso me alejo de todo hoyo profundo y negro, ahora suelo navegar sobre agua de calles altamente transitadas por hombres-pez, creí en la desintoxicacion y poco a poco fui adquiriendo nuevos vicios, la última mejor droga que eh encontrado a sido el hambre, hambre de todo tipo, hambre de dinero, de tiempo, de mujeres, hambre de hambre, aunque extraño ó dicho de mejor modo, tonto, aquejo mi condición a fallas de origen, digamos que la volatilidad de mi carácter siempre a estado ahi, viene de fabrica, evite a toda costa las relaciones destructivas y adopte costumbres campesinas, la cultura públicamente aceptada se convirtio en el postre predilecto pero no favorito, una rutina que dejaba hueco en las tripas; de poco acá adquirio mayor importancia el trabajo y la decoración interior de mi sala-comedor, situaciones explotaban a escala en mis manos, como palomitas, me interese por sofisticados "gadgets", el antiguo vicio de deambular por las calles de noche me a costado reprimirlo, por alguna extraña razón le di importancia a la materia y al sufrimiento exagerado, lagrimas y sudores, la gota a gota de agua de mar, de océanos convertia el sufrimiento humano, y cosas como la politica despertaron responsiva civica en mis temblorosos huesos, no lo niego, extraño beber una copa despues de cada jornada, añoro crear conflicto, caminar con arrogancia, mirar con furia, hablar saboreando cada una de mis palabras y tenerlo todo claro, dar el primer paso y a otra cosa, antiguos colegas de cloaca le llaman "cojones"...Planchar la ropa y acomodar los cojines cada que alguien se sienta, son costumbres automatizadas, me eh convertido en un diplomático, en un astuto zorro evasor de conflictos, confabulador y corrupto a mi buena fe, el traidor de mis gustos natos ...Mujer, no me esperes despierta, ni hoy ni mañana, estoy tan vació que necesito ahogo, soy tan aburrido que necesito golpes, tan amanerado que es requerido medirme con hombres-oso, hombres-lobo y mujeres-leopardo, retarlos a todos y combatirlos hasta que alguien grite "basta", para bien tuyo y mio es preciso responder con actos de carácter urgente aquello que me hace hombre, no es una cuestión machista ni de tradición ni de feudalismo, porque, aunque en esta aparentemente sencilla premisa de que el hombre esta en la cima de la pirámide evolutiva se corona como rey seguimos siendo un animal ...y entendamos esto, yo no quiero ser rey, porque no necesito serlo, entonces te digo ...la carencia de impulso me alejo de todo hoyo profundo y negro, ahora suelo navegar sobre agua de calles altamente transitadas por hombres-pez, creí en la desintoxicación y poco a poco fui adquiriendo nuevos vicios, la última mejor droga que eh encontrado ha sido el hambre, hambre de todo tipo, hambre de dinero, de tiempo, de mujeres, hambre de hambre, aunque extraño ó dicho de mejor modo, tonto, aquejo mi condición a fallas de origen, digamos que la volatilidad de mi carácter siempre ha estado ahí, viene de fabrica, evite a toda costa las relaciones destructivas y adopte costumbres campesinas, la cultura públicamente aceptada se convirtió en el postre predilecto pero no favorito, una rutina que dejaba hueco en las tripas; de poco acá adquirió mayor importancia el trabajo y la decoración interior de mi sala-comedor, situaciones explotaban a escala en mis manos, como palomitas, me interese por sofisticados "gadgets", el antiguo vicio de deambular por las calles de noche me ha costado reprimirlo, por alguna extraña razón le di importancia a la materia y al sufrimiento exagerado, lagrimas y sudores, la gota a gota de agua de mar, de océanos convertía el sufrimiento humano, y cosas como la política despertaron responsiva cívica en mis temblorosos huesos, no lo niego, extraño beber una copa después de cada jornada, añoro crear conflicto, caminar con arrogancia, mirar con furia, hablar saboreando cada una de mis palabras y tenerlo todo claro, dar el primer paso y a otra cosa, antiguos colegas de cloaca le llaman "cojones"... Planchar la ropa y acomodar los cojines cada que alguien se sienta, son costumbres automatizadas, me eh convertido en un diplomático, en un astuto zorro evasor de conflictos, confabulador y corrupto a mi buena fe, el traidor de mis gustos natos ...Mujer, no me esperes despierta, ni hoy ni mañana, estoy tan vació que necesito ahogo, soy tan aburrido que necesito golpes, tan amanerado que es requerido medirme con hombres-oso, hombres-lobo y mujeres-leopardo, retarlos a todos y combatirlos hasta que alguien grite "basta", para bien tuyo y mío es preciso responder con actos de carácter urgente aquello que me hace hombre, no es una cuestión machista ni de tradición ni de feudalismo, porque, aunque en esta aparentemente sencilla premisa de que el hombre está en la cima de la pirámide evolutiva se corona como rey seguimos siendo un animal

...y entendamos esto, yo no quiero ser rey, porque no necesito serlo,

entonces te digo...




3 comentarios:

Trejo dijo...

La mujer se llama como quisieres nombrarle...

En la vida real mía, de Ernesto Trejo se llama Marisol con todas sus letras y lo digo aqui y ahora, Marisol es y sera el amor de mi vida, amor de mis amores y punto pelota

vdc dijo...

el juego del diplomático es peligroso, porque puesto que es la incompletitud lo que mueve al hombre (tanto de sed de vida o metafísica), el autoadaptarse a los cojines no es otra cosa que vivir en un dibujo propio de una supuesta plenitud que se sabe errónea, especialmente en los momentos en que el animal se rebela en cercanía de la noche y los conflictos y en todo eso que nos hace uno mismo y que solía ser el eterno impulsor que de una u otra manera te lleva a ella que no importa el nombre porque ella es siempre ella y esperarte despierta es otra forma de amor, porque se supone que ella sabe, que ella lee al animal en proceso de adaptación que nunca dejará de ser animal y por eso se aman y por eso pueden salir de la mente de un ser palabras tan sinceras.

romina m. dijo...

punto pelota!!!