viernes, 9 de septiembre de 2011

Ella era la Patti Smith de los corazones en promoción, la cólera le hacia sonreír de manera irónica que su descontento era casi imperceptible, desde siempre fue mala idea reunirnos para cenar, sabíamos que lo uno nos llevaría a lo otro y lo otro y en sucesión terminariamos a pierna suelta en algún hotel con sabanas medio limpias,
pude escuchar como sus dientes rechinaban bajo su sonrisa, tenia unos ojos preciosos, unos ojos que se inundaban fácilmente de agua marina...
Bebíamos limonada mientras nos inundamos en el silencio, el bullicio de los comensales no era mas que silencios, apabullante silencio, chaz, clap, tenedores y cucharas chocando porcelana, era de agradecer que los platos fueran de porcelana autentica, generalmente los chinos y su desmesurada mano de obra abaratan el mercado de productos plastificados de primera necesidad, tales como los platos y juguetes sexuales, elementales para una sociedad deprimida... Realmente hable rumiando a la inspiración, ofreciendo mis palabras masticada como si yo fuera una clase de llama parlanchina, nada nuevo en realidad, los mismos halagos, los mismos piropos, tan gris, tan común, tan yo, pero nada de eso importaba, la misión final era encamarnos y pasar un buen rato, ella por despecho, pues su hombre en turno le engaño, realmente aquí el que ganaba era yo, puesto que mi mujer en turno era mi vecina de 65 años con la que platicaba 5 minutos todos los días antes de ir a trabajar, la que me encomendaba con "el señor" y la que ciertamente esperaba mi regreso ó por lo menos así quería imaginarlo, la cena en el restaurante chino frente al cinema "Cosmos" era mero tramite a la decencia, a ella le constaba mucho ir al grano, follar, fumar y bañarse, antes debía cumplirse una serie de estipulados hollywoodenses respecto al amor, o a la intimidad, ó al despecho de una Mujer Honesta y Decente, hasta para hacer el papel de perra debían cumplirse ciertas normas, para así lavar sus impurezas en salsa agridulce y camarones a la diabla, -A donde vamos?- pregunta, finjo no escucharla y sigo comiendo como si mi corazón no se agitara, fijo la mirada a la ventana que da a la avenida y finjo pensar en preocupaciones, en las acciones de la empresa, en el dolar americano, en la bolsa de valores para disimular el sobresalto de la sangre a mi entrepierna, -COÑO!!!- finjo una exagerada preocupación para llamar su atención, pero no funciona, se concentra en sus rollitos primavera, Carajo es tan buena cuando se monta en su papel de Julia Roberts, demasiado buena como para suplicar la compañía de un hombre, pero demasiado ordinaria como para sobresalir de entre todas las "mujeres Bonitas" de la ciudad de México, el olor a pescado centrifuga las costillas de cerdo que hacen cola para entrar al intestino grueso...
Adquirió un nuevo asentó como argentino junto con su nuevo empleo, ignoro en que consista pero viste mejor que cuando la conocí, entonces trato de imaginar los rostros de sus jefes queriéndosela"tirar" y subiéndola de puesto, hasta llegar a un puesto de esos de "vendedora de ideas" ó "publicista", aunque en realidad no importa, porque? por que realmente no importa, no soy de esos moralistas que señalan con la mirada, simplemente acato las reglas sin cuestionar, basta con pasar desapercibido y tomar una copa de vez en cuando, beber y perderme, tomar hasta el agua de los floreros y el domingo por la mañana tener suficiente desfachatez para salir de mi departamento a comprar un consome picoso...
Ansió el momento en que pregunte de nuevo cual sera nuestra siguiente parada, provocando la situación me adelanto y pido la cuenta, adelantarme a pagar y rogarle que me deje hacerlo es parte de su protocolo, así que sin titubear lo hago sin rezongar, su mirada en ardiente, y sus labios brillan como la porcelana, me acomodo el pelo por detrás de la oreja y sonrió, por fin entramos al juego de miradas, no existe amor en eso, nunca lo hubo, solo copular y nada de abrazos, creo percibir un olor marino, a sal, a arena, mi sangre empieza a tupir los conductor cavernosos de mi entrepierna, la humedad en su pantaleta inunda el ambiente de palmeras y trópico, cangrejitos sale por debajo del mantel y el arrollo vehicular se escucha a oleaje, por fin pregunta ¿a donde vamos? con el ardor de su lengua, con fuego en los ojos, quemando los bellos rubios de sus delgados brazos, Vamos al "Chairel" le contesto y como acostumbramos dejamos el lugar a prisa...


que explicación voy a darle a Doña Carmela, ahora que hemos acabado en un hotel de paso abrazados el uno del otro?

que explicación voy a darle a Doña Carmela, ahora que se entere que he vuelto a salir con su nieta?

que explicación voy a darle a Doña Carmela, ahora que no eh llegado a casa?

como le digo que me enamore

...pobre Doña Carmela

1 comentario:

Skopéin Krause dijo...

Lo sabe ya lo habías hecho antes...